Bulos alimentarios: intoxica que algo queda

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¿Cuál ha sido el mayor bulo alimentario de la historia que recuerdas? Con esta pregunta daba comienzo el debate organizado por AEPLA en el marco de la feria FruitAttraction que se celebra en Madrid hasta el próximo 24 de octubre

Introducido, moderado y amenizado por Luis Matías, científico y miembro fundador de BigVan Ciencia (porque también hay cabida para el humor científico), el debate ha tratado de abordar el creciente problema de las noticias incompletas, tergiversadas o directamente falsas que en relación a la alimentación aparecen cada día en medios y plataformas de comunicación. Cómo deben responder los agentes implicados para informar de manera veraz, comprensible y rigurosa y evitar así el alarmismo sin fundamento entre los consumidores, ha sido el eje de la charla en la que han tenido voz expertos del mundo científico, el periodismo, los productores de alimentos, la distribución y los consumidores.

«Los periodistas debemos defender y mostrar a la opinión pública lo que es noticia y desde donde nace: el medio de comunicación’ señalaba César Marcos, responsable de comunicación de ALAS (Alianza por una Agricultura Sostenible) y periodista especializado, que además ha ofrecido datos interesantes: ‘El 30% de las noticias falsas por internet son bulos alimentarios y se difunden 7 veces más rápido que una noticia. En 2022 la mitad de la información será falsa. Los españoles son los europeos más ingenuos y los quintos a nivel mundial: un 57% admite haber creído un bulo’. Desde su perspectiva la profesión periodística, reforzada por su especialización y por fuentes contrastadas (los expertos y científicos) deben recuperar el pensamiento crítico de la ciudadanía en la era digital.

Por su parte, Rosa Porcel, investigadora y divulgadora científica indicaba la paradoja que resulta que en la era de mayor información disponible, estemos menos informados que nunca. ‘A golpe de clic tenemos acceso a foros, buscadores y páginas webs de contenido dudoso y cuando no la buscamos, la propia información nos llega a nuestro WhatsApp, pidiendo, eso sí, que le sigamos dando difusión. A esto le sumamos el modo tradicional de propagación de noticias: la calle’, y añadió: ‘En una librería la situación no mejora. Un libro riguroso se infiltra entre decenas de bestseller de alimentación para curar el cáncer o dietas que te harán perder todo el peso que quieras sin volverlo a recuperar en función de tu horóscopo, tu grupo sanguíneo o si llovía el día que naciste. Ridículo. Solo una minoría tiene capacidad para separar el grano de la paja. Si sabemos hacerlo ¿por qué no aportar esa información correcta? ¿Por qué permitir que se siga propagando información falsa que, a veces puede ser hasta peligrosa? Göbbels dijo que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Científicos, divulgadores, técnicos especializados, gente comprometida… tenemos en nuestra mano conseguir una sociedad más informada. Una sociedad, que será más libre’.

Disfrutamos de la alimentación más sana y segura de la historia. Esta ha sido la opinión general de todos los participantes en la mesa, entre ellos el representando de los consumidores, Antonio López, responsable de comunicación de CECUMadrid, que señalaba la necesidad de informar correctamente a los consumidores, y en este sentido ‘no hay nada mejor contra los bulos que las etiquetas’ añadía.

Por su parte, Joaquín Rey, presidente de 5 al día, señalaba el peligro de los bulos alimentarios entre los más jóvenes. ‘Ante ello, nosotros intentamos ser traductores, y creemos que los científicos tendrían que canalizar la información a expertos en nutrición que lleven a los colegios la información a través de una asignatura sobre calidad nutricional’, indicaba Rey.

Pero si hay un campo abonado para el bulo alimentario, este es el de la sanidad vegetal. La gran desinformación que existe sobre todo lo relacionado con la protección de los cultivos provoca una injustificada mala imagen de los productos fitosanitarios y el papel que estos juegan en la sostenibilidad agrícola. Así, tal y como señalaba César Marcos de ALAS, existe una verdadera persecución basada en los residuos fitosanitarios debido a la confusión que existe en torno a los LMRs (Límites Máximos de Residuos) que en ningún caso son un índice de toxicidad. Y es que en opinión de la investigadora Rosa Porcel los productos fitosanitarios que llegan al mercado son totalmente seguros, y para ello ha puesto en valor el importante esfuerzo en I+D que hay detrás del desarrollo de un nuevo producto.

El acto ha sido clausurado por el presidente de AEPLA Manuel Melgarejo, que en su intervención ha subrayado dos hechos incuestionables: ‘Nunca los productos fitosanitarios habían sido tan evaluados, y nunca habíamos comido tan seguro’, añadiendo: ‘hay que hacer un importante esfuerzo en comunicación hacía la sociedad, pues esa será la mejor manera de desenmascarar estos bulos que tanta alarma generan sin motivo entre los consumidores. Y en esta dirección seguiremos trabajando desde AEPLA’

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