Almería, escaparate mundial de las semillas hortofrutícolas

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Bayer elige la provincia, donde posee tres centros de I+D, para exhibir los resultados obtenidos en España y Portugal, que arrojan 849 millones en 2018, un 1,1% más

“En el mes de agosto completamos una de las adquisiciones más importantes en la historia de la compañía, lo que ha dado lugar a la unión de dos plataformas tecnológicas líderes en semillas, biotecnología, protección de cultivos y agricultura digital. Esta integración nos convierte en la empresa agrícola líder del mercado a nivel mundial, y en todo ello España juega un papel crucial dentro de la organización, como responsable de uno de los hubs de innovación hortícola más relevantes del sur de Europa”. Así lo destacó ayer Protasio Rodríguez, director de Crop Science de Bayer para el Área Mediterránea y director general de Iberia (España y Portugal), durante la rueda de prensa que ofreció la compañía alemana en Almería.

La empresa ha elegido esta provincia para exhibir los resultados correspondientes a la Península Ibérica, en conmemoración de los 120 años de su presencia en Españay los 110 que lleva trabajando en Portugal.

No en vano, Almería supone un auténtico escaparate mundial en el ámbito de las semillas hortofrutícolas y de aquí parte la mayoría de las innovaciones que surgen para los cultivos de frutas y hortalizas, con la vista puesta en la resistencia a enfermedades y plagas, la tolerancia al frío y a la humedad, el aumento de la productividad, la vida poscosecha, la textura, el color, el olor y, por supuesto, el sabor.

Bayer abrió las puertas del centro de investigación que posee en San Nicolás, en La Mojonera, uno de los tres que tiene repartidos por la provincia. Además, en San Nicolás cuenta con uno de los cuatro centros especializados en biología celular que la multinacional posee en el mundo (los otros tres se ubican en CoreaHolanda y Woodland (California, Estados Unidos). En las instalaciones de San Nicolás, las más grandes de los cuatro centros, realizan las labores de investigación para desarrollar lo que serán los futuros cultivos, una vez que pasan por las manos de los mejoradores, con una producción total de 16.000 plantas doble haploides, dentro de un proceso inducido, que dura alrededor de seis meses, que consiste en llevar a cabo la duplicación cromosómica para acortar el ciclo de mejoramiento hasta un plazo de entre uno y un año y medio, mientras que de forma clásica se tardaría entre cuatro y cinco años.

Así lo desgranó Elisa Ruiz, responsable de Biología Celular de Europa, durante la visita a las instalaciones de Bayer en San Nicolás. Ruiz apuntó que las semillas resultantes de estas investigaciones se utilizarán posteriormente en Europa, países mediterráneos, Sudamérica, Oriente Medio e, incluso, Australia.

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